95 - Luís Sanabria en Bogotá - Si obras bien, te va bien.

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TEMPORADA 15 - LA SERIE DE COLOMBIA - Episodio 95: Luís Sanabria en Bogotá. Si obras bien te va bien. 30 de marzo de 2021 Duración: 46min 09seg. Luís tiene once años viviendo en Colombia. En este episodio nos cuenta su historia de integración como dentista y emprendedor.

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Transcripción:

René Mendizábal: El episodio noventa y cinco de Los trabajos y los días. Hoy es martes treinta de marzo. En Toronto son las siete de la mañana y nuestra temporada número quince dedicada a los venezolanos en Colombia continúa con Luis Sanabria en la ciudad de Bogotá. Luis, buenos días, bienvenido a Los trabajos y los días.

Luis Sanabria: Bueno, primero que todo, gracias a los oyentes de Los trabajos y los días, gracias a ti por esta invitación a este maravilloso espacio como emprendedor proveniente de Venezuela, es muy grato contar con esta oportunidad. Quiero comentar que, como profesional de la salud, me encuentro en constante interés de estar al tanto de las nuevas tecnologías y, sobre todo, en aquellas que benefician y aporten la calidad de vida de las personas. Y es por esto que existe Wowaligners by doctor Lu. Quisiera recalcar que más allá de ser un tratamiento dental, el desarrollo de esta marca pretende brindar herramientas que busquen generar bienestar, salud, además de estética y comodidad para los seres humanos. Y, si te parece, cuando consideres pertinente, podemos hablar un poco de quién es doctor Lu y qué es Wowaligners.

RLM: Por supuesto, Luis, claro que vamos a hablar de eso. Pero, quiero que aterricemos en ese tema de manera gradual. Vamos a comenzar por el principio, por tu llegada a Colombia. En una conversación previa tú me contabas cómo fue el día que tú llegaste y me contabas que te recibió tu casero. Es una historia que me llamó mucho la atención. Entonces, ¿por qué no nos cuentas cómo fue el día que tú llegaste a vivir a Colombia?

LS: Bueno, ciertamente yo aplico al postgrado de ortodoncia en un par de universidades y, para ese momento, también me aboco a buscar alojamiento. De alguna forma un apartamento que se pudiese alquilar, tuve varias opciones. Finalmente, en conjunto con mi esposa, que le enviaba fotos —era muy gracioso, le tenía que mandar fotos, vídeos de cada una de las locaciones e íbamos conversando los pros y los contras—, nos definimos por uno en especial porque, primero, aquí en Colombia —eso es importante destacar— para tú arrendar o alquilar una propiedad, generalmente te solicitan lo que se llama un fiador de finca raíz. Esto se traduce en una persona que tenga una propiedad a su nombre y que esa propiedad pueda quedar como garantía o respaldo de que uno va a cumplir con el contrato de arrendamiento. Además, en algunas ocasiones, solicitan dos fiadores finca raíz o, por lo menos, personas que de alguna forma lo soporten a uno. Pues, evidentemente, nosotros no teníamos a nadie de familia en Colombia. Y eso realmente es muy difícil de obtener o de lograr pues quedas en una condición muy delicada, las personas normalmente no se ofrecen a eso.

RLM: A nosotros nos pasó lo mismo cuando llegamos a Canadá. Tienes que tener trabajo, referencias. Y es como círculo vicioso, ¿cómo buscas trabajo si no tienes casa? ¿Cómo consigues casa si no tienes trabajo?

LS: Sí porque uno no entiende quién es primero, si el huevo o la gallina, en ese aspecto. Y, pues, este señor, Moisés Ojeda —muy amablemente y, para algunos, alocadamente—, se abocó a darnos el voto de confianza, más allá de que su esposa —que era la dueña de ese apartamento—, estaba de viaje en Europa, pues, él simplemente me dijo: «don Luis...» —porque aquí ese es el término que se utiliza, don— «...yo lo espero en el edificio, avíseme cuando ustedes lleguen al aeropuerto». Y así fue. En efecto, lo llamamos: «mire, ya acabamos de aterrizar», y él: «no hay problema, aquí los estoy esperando». Nos trasladamos del aeropuerto hasta la residencia. Él nos espera, nos abre el apartamento, entramos con las maletas y en ese momento nos pregunta: «¿dónde van a dormir? ¿Dónde? ¿Cómo van a hacer?». Y nosotros —mi esposa y yo— nos miramos, nos reímos y dijimos: «la realidad es que no tenemos nada aquí. Lo primero es un colchón para dormir, no dormir en el suelo». Y él, muy amablemente, desinteresadamente en realidad, nos ofreció llevarnos a un sitio —que en aquella oportunidad todavía existía aquí en Colombia—, llamado Carrefour. Había un par de ofertas que habían expirado, entonces, ya no aplicaban. Y él decide llevarnos a otro sitio que es en la autopista norte, en la 150 con autopista, que hay como doce tiendas de colchón, una al lado de la otra. Y ahí sí nos dijo: «mira, aquí lo dejo, con el mayor de los gustos, van a tener múltiples opciones y ustedes deciden». Tocamos la puerta en todas, nos fuimos por una que, obviamente, siempre hacíamos hincapié en que necesitábamos el colchón para entrega inmediata. Y así fue. Se montó el colchón en un camioncito 350, nos montamos nosotros con el chófer y nos trasladó hasta la residencia, subimos el colchón y así pasamos nuestra primera noche en Colombia.

RLM: Lo que te escucho decir, Luis, tú eres odontólogo, llegaste a Colombia con la intención de estudiar una maestría en ortodoncia. Había que vivir en algún lugar y tuviste esa muestra de hospitalidad. El primer día, de una persona que no solamente te alquiló sin tener un fiador, sino que además te lo llevó a ti y a tu esposa a comprar los primeros muebles, por lo menos un colchón donde dormir, etc. Una cama. Y ese fue su recibimiento en Colombia. Si yo recuerdo bien, de eso ya pasaron once años. Entonces, ¿cómo fue la experiencia de estudiar? Me imagino que al poco tiempo de eso comenzó efectivamente a la maestría. ¿Cómo fue ese paso por la Universidad?

LS: Nosotros llegamos el quince de julio del año 2010. Eso, si mal no recuerdo, fue un fin de semana y ya yo el lunes arrancaba clases. Me voy con una compañera que estaba en el mismo edificio. El transporte público aquí se llama TransMilenio.

RLM: Sí.

LS: Entonces, fuimos a la parada de TransMilenio, nos trasladamos hasta el portal norte y de ahí en autobús —que se le llama aquí flota— que se conecta de alguna forma con hacer TransMilenio para hacer el traslado a las zonas aledañas a Bogotá hacia el norte, en la autopista norte del kilómetro 25, queda la sede de la Universidad, Institución Universitaria Colegios de Colombia (UNICO), que es donde decido hacer la especialización en ortodoncia y ortopedia maxilar. Por eso es que me voy por esa universidad, porque me daba ambas especializaciones al tiempo. La realidad es que recuerdo el primer día con bastante alegría, con bastante gratitud, pues todo el mundo fue muy cordial, fue muy amable conmigo. Era el único extranjero que entraba en esa promoción, tanto de ortodoncia como de las diferentes especialidades, llámese periodoncia, endodoncia y rehabilitación, que son las otras especialidades que maneja la universidad. Cincuenta y cinco personas en total, yo el único extranjero. Realmente fue un caluroso recibimiento, por así decirlo. En ningún momento sentí que alguien me puso una mala cara o me dieron la espalda o estaban hablando de mí o se burlaban. Nada. Por el contrario, fueron siempre personas conmigo, todos mis compañeros muy especiales, ellos viajaban a las diferentes partes de donde son de Colombia, por ejemplo, Cali. Entonces me traían un dulce de Cali, o los que iban al llano y me traían lo que se llama aquí mamona, que es carne en vara. De verdad fue algo que yo siempre agradecí. Yo no sé, debo tener un ángel de la guarda muy especial, que así me lo han hecho saber. Pero, más allá de todo, pienso que el que obra bien le va bien y yo siento que yo haría lo mismo. En cualquier caso, siempre discutía, inclusive con mis amistades en Venezuela, porque mi nana es de Cartagena, su hijo también. Y cuando yo estaba en Venezuela y de alguna forma se expresaban mal por esa migración que ahorita es...

RLM: En sentido inverso.

LS: El polo opuesto de colombianos hacia Venezuela y se hablaba, a veces, en algunos malos términos. Yo siempre repudié eso, nunca me burlé de una persona diferente a nuestro país, porque la realidad es que todos somos seres humanos, somos iguales y, primordialmente, ante todo, el respeto. Entonces, en función de eso, creo que, te repito, lo que uno siembra lo cosecha. De alguna forma, el destino me brindó eso a mí y a mi esposa, a nuestra llegada a Colombia. Más allá de que para ella fue un poco más duro, el ámbito de estudiante es diferente al ámbito laboral. Y ella, que llegó a un ambiente laboral, sí le tocó una experiencia quizás un poco más hostil en términos sobre todo de traslado, porque era clientes que quedaban muy lejos y le correspondía o le tocaba madrugar para llegar puntual a su trabajo, salía muy tarde y llegaba muy tarde a la casa. Fuera de eso, lamentablemente —y eso existe en todas las latitudes—, eso no es solo que se da aquí. Por ejemplo, sí le tocaron un par de personas por encima que tenían un ego y personas muy soberbias que tratan mal a las personas que están por debajo y eso sí fue de lamentar. Gracias a Dios, ya tuvo la oportunidad de migrar, de trasladarse, rápidamente a otro trabajo que fue un poco más grato para ella y poco a poco fue escalando hasta que llegó en donde ella estaba a gusto, que fue en City Bank.

RLM: Claro, eso no tiene nada que ver con países, eso puede pasar en todos los ambientes profesionales. Y el que te la va a montar, te la va a montar. Si eres extranjero porque eres extranjero, si eres nacional porque es nacional, si eres alto por alto, si eres bajito, porque eres bajito; pero no te van a perdonar. Siempre va a pasar por alguna razón. Bueno, entonces así fue la universidad. También nosotros conversábamos más temprano que la universidad fue combinando con prácticas profesionales y ahí fuiste pasando entonces al trabajo como tal. Entonces, ¿cómo fue tu contacto con el mundo laboral en Colombia a medida que ibas terminando la maestría?

LS: Yo, prácticamente en paralelo que arranco el estudio de la especialización, mi director de posgrado —cual le agradezco muchísimo, el doctor Eduardo Rodríguez Ataide, un maestro para mí—, me abre las puertas de su consultorio para colaborar, para hacer tratamientos, para llevar a cabo controles de ortodoncia, "soltar la mano", como se dice en nuestro rubro. De alguna forma, pues como ya había trabajado con un cirujano en Venezuela y me aboqué un poco a la cirugía, realmente él vio en mí esa parte de destreza y manejo, sobre todo con los niños para realizarles procedimientos quirúrgicos. Por ese lado también tuve ese voto de confianza por parte de él. Y más allá de eso, también aparte aprendí muchísimo de la parte de laboratorio, en cuanto a ortodoncia se refiere. Y en fin, luego de eso —que fue un período relativamente corto, seis meses—, comencé a trabajar también con una profesora que fue mi tutora de tesis, la doctora Nancy Rojas, a la cual le tengo que agradecer muchísimo también. Con ella pude trabajar no solo en su consultorio, no solo con y para sus pacientes, sino además pude trabajar con ella en la Fundación Operación Sonrisa, lo cual es ciertamente un mundo maravilloso de poder hacer una labor social y ver la sonrisa de esos niños y ver la evolución. A uno lo gratifica, lo llena muchísimo. Posteriormente, decido, con una compañera —que fue con la que me dirigí el primer día a la universidad. Ella se llama Rosa, que también la quiero y la aprecio muchísimo—, a montar una unidad ontológica en una dental. Entonces, ahí arrancamos nuestros pacienticos también. Total, que ya de alguna forma si nos fijamos, fui como de menos a más. Y, en este punto, me contacta una casa de alineadores, que se llama Clear Liner, para que yo fuese su embajador aquí en Bogotá. Ellos lanzan un grupo y salieron más de cincuenta pacientes que había que comenzar a tratar en menos de un mes. Y son cincuenta pacientes, pues yo los valoré. Algunos eran aptos para el tratamiento con alineadores, otros no —a mi criterio—. Ciertamente desarrollamos esos casos, los pacientes quedaron, la gran mayoría, muy satisfechos, fueron muy contados los que realmente desistieron del tratamiento.

RLM: Perdón, Luis, perdón. Para un niño de cinco años, ¿qué son alineadores?

LS: Resulta que uno tiene la concepción de que cuando uno habla de ortodoncia, uno se imagina un bracket en un diente. Y, la realidad es que la palabra ortodoncia lo que significa es enderezar los dientes. ¿Cómo? Se pueden enderezar de muchas formas. Una de ellas es con los alineadores, que son unas placas transparentes, casi invisibles, las cuales son muy cómodas de utilizar. Y ese tratamiento, si se lleva a cabo correctamente, puede llegar a ser tan efectivo como una ortodoncia con brackets.

RLM: Ok, entonces esos son los alineadores, no son como esos alambres que la gente tenía cuando yo era adolescente, sino que son ya casi invisibles.

LS: Sí, la realidad es que en una foto, por ejemplo, si las tienen, no se aprecia. Tienes que estar muy cerca de la persona o que la persona lo retire para poder realmente apreciarlo. Si ya de por sí los brackets estéticos cerámicos, hay personas que no lo notan sino hasta después de mucho tiempo de inclusive conociendo a una persona, pues con estos alineadores prácticamente son imperceptibles.

RLM: Entonces, ya entendemos los que son alineadores y entendemos que surge esta alianza internacional y tú empiezas a recibir estos clientes, llegaron los primeros cincuenta pacientes. Y, después, ¿qué pasó?

LS: Luego de esto —estamos hablando del año 2013—, nos graduamos. Mi socia Rosa decide irse a Medellín y casarse y yo le compro su parte del consultorio. Yo ahí sigo desarrollando mi consulta, sigo trabajando con los alineadores y me llamaba mucho la atención que los alineadores, en cualquier caso, iban año tras año mejorando. Yo iba formando concursos, etcétera, y de esta forma podía tratar no solo casos leves o moderados, sino ya casos severos, con este tipo de ortodoncia y, a su vez, para ese momento yo llevaba consulta en paralelo con Venezuela en Caracas. Yo viajaba generalmente cuando había un festivo —sabemos que Colombia tiene catorce festivos al año—. Tenía prácticamente un festivo por mes que me permitía ir a atender en un fin de semana. Eran alrededor de unos setenta pacientes, incluyendo el lunes festivo, más o menos. Me regresaba a Bogotá y seguía aquí con mi consulta. Y luego ese consultorio pasa, digamos, a un segundo plano, puesto que apostándole a subir el escalafón con otra venezolana, incursionamos en lo que hoy día se llama La Clínica. Es un consultorio odontológico que queda en el barrio Chicó, aquí en Bogotá. A raíz de eso, nos dedicamos —cada uno en su especialidad— a tratar a los pacientes en conjunto. Siempre me he abocado por un tratamiento integral del paciente y en función de eso, pues la realidad es que hasta el sol de hoy ya llevamos seis años, pero yo —desde el año pasado que arranca este tema pandemia— volví a la universidad. De alguna forma los odontólogos, como estábamos encerrados, no podíamos estar en nuestros consultorios haciendo nuestro día a día. Nos abocamos académicamente a estudiar, a lanzar a webinars, a lanzar simposios, conferencias, congresos, certificaciones. En este momento, decidido —justamente con Rosa— realizar la certificación con una casa importante alineadores que se llama Invisalign, creo que es una de las más prestigiosas. A raíz de eso, pues también me he certificado con otras casas, como lo son Accusmile, como son SureSmile, como son Moons, que es mexicana y llegó aquí en el 2019. Ahí se me prende el bombillo y digo: «'coye, ¿por qué no? Si vengo trabajando con esto desde el año 2013, realizar el emprendimiento de las marcas de mis alineadores». Y así, de alguna forma, es como surge Wowaligners, by doctor Lu. Que, en cualquier caso, curiosamente, a pesar de haber comenzado el pasado mes de febrero en el día de San Valentín, pues hemos tenido una muy buena acogida, gracias a Dios. Para este momento te puedo dar la grata noticia de que ya tenemos pacientes en Ecuador, hay una futura paciente en Portugal, en España, en Lima, en México, en Estados Unidos, en Venezuela y obviamente aquí en Colombia ya hay pacientes de Wowaligners, lo cual es muy gratificante porque sé que esto, con el favor de Dios, va a tener un muy buen recibimiento a nivel mundial.

RLM: Déjame ver si te estoy entendiendo, cuando tú me dices: «mis alineadores Wowaligners», ¿exactamente qué quiere decir?

LS: Lo que quiero aclarar, primero que todo, es que en la actualidad —y con base a las bondades de la tecnología desde hace varios años—, se viene manejando lo que son los escáneres intra-orales, que no es más que un lápiz que toma miles de fotos por segundo y tiene la capacidad de crear un archivo que va a duplicar las arcadas de un paciente, cómo están posicionados sus dientes, su estructura y la encía que lo rodea.

RLM: Muy bien.

LS: De esa forma, eso genera un archivo STL que al entrar a la computadora mediante un software muy poderoso me permite a mí mover los dientes de una forma muy controlada, de una forma muy planificada, para yo generar secuencialmente y lógicamente, los movimientos dentarios pertinentes para enderezar los dientes y dejar una correcta mordida. Pero, además, eso se traduce en que yo puedo imprimir esos modelos uno a uno que voy generando en la secuencia con una impresora 3D y puedo, a cada modelo, generarle el alineador transparente y de esta forma poder entregarle al paciente mes a mes su tratamiento —si así lo desea— o el tratamiento completo. Inclusive —sin temor a equivocarme y me atrevo a decirlo, créeme, con mucha emoción—, uno puede mostrarle al paciente cómo va a quedar su sonrisa, antes de iniciar el tratamiento.

RLM: Ok, déjame ver si te estoy entendiendo, porque todo esto es nuevo para mí. Te estoy escuchando decir que tú, entonces, obtienes un archivo digital, ya ni siquiera con los rayos X esos horrorosos que le pone a uno el dentista, sino con un lápiz. Se escanea la dentadura, se genera un archivo digital en 3D que tú trabajas en la computadora y planificas de forma muy granular cómo tiene que evolucionar la mordida. Eso te permite que tú mismo generes los alineadores, que los imprimas en una impresora 3D y le vas dando mes a mes a tu paciente el alineador que se tiene que ir cambiando para que su mordida llegue a donde tienen que llegar. Y, además, eso es algo que se vio de manera virtual en una imagen que tú pudiste generar. Y eso, además —si estoy siguiéndote bien—, no requiere que la persona esté en Bogotá, sino que puede estar en cualquier lugar del mundo.

LS: Todo lo que acabas de decir es correcto. Así es.

RLM: Perfecto, Luis, me parece muy interesante lo que me estás contando. Primero, es tu emprendimiento, es positivo, porque es crecimiento personal para ti, es un aporte también para la economía colombiana, para generar empleo, generar oportunidades. Y, bueno, pues también para llevar esta tecnología a distintos lugares América Latina y otros. Y cualquier parte del mundo, literalmente. Pero, eso me lleva a otra pregunta, porque yo entiendo que la odontología es una profesión regulada o suele ser una profesión regulada. Entonces, primero que nada, ¿cómo fue para ti entrar en el campo regulatorio en Colombia y hacerte odontólogo allá? Y segundo, ¿cómo manejas el tema de la regulación profesional teniendo pacientes en distintas partes del mundo?

LS: Bueno, evidentemente en el país donde uno decida montar un consultorio e instalar un consultorio odontológico, ciertamente tienes que tener la convalidación, la homologación e inclusive la permisología necesaria para poder desarrollar consulta en esa localidad. En función de eso, yo me aboco desde que estoy estudiando la especialización de ortodoncia a realizar mi convalidación del título de pregrado de odontólogo de la Universidad Central de Venezuela. No fue tarea fácil, realmente fue bastante complicado porque uno de los requisitos... más allá de que el título tenga los sellos y se lean perfectamente cuando se escanean (el título del UCV es un pergamino, o sea, algo bien engorroso). El programa de estudio de nosotros son más de quinientas hojas, todas las hojas tienen que estar selladas por la universidad, por el decanato, firmadas. Te podrás imaginar más allá de las notas, etcétera. En la mayoría de los países, solicitan lo que se llama la pasantía o el trabajo extra mural que uno realiza, tanto pasantías rurales como pasantías urbanas. En algunos casos, es solo una pasantía urbana que puede llegar a durar hasta un año. Esta pasantía tiene su certificado que nosotros obtenemos avalados por la Universidad Central de Venezuela y mi pasantía, cuando yo la fui a solicitar para poder realizar la convalidación en la Universidad Central a un gestor que era el que inició este trámite allá mientras yo estaba estudiando aquí, le dicen que mi pasantía, ese certificado está en archivos muertos. Eso fue realmente muy complicado, innumerables visitas a la universidad hasta que finalmente tuve que ir yo en persona a buscar esa pasantía. Y, posteriormente, pues que me homologaran esa pasantía aquí de alguna forma también fue complicado por la apostilla, por los sellos, etcétera., con lo que lidiamos cuando somos estudiantes en otro país y ese título de alguna forma lo queremos trasladar a otra latitud, a otra instancia. Fueron muchos años, esa es la verdad, para poder lograr la convalidación. Finalmente, me dan mi tarjeta profesional y fue gracias a la colaboración de mis padres, de mis suegros, de mi esposa y gestores, etcétera., que pudimos sacar eso adelante. Con respecto a la otra pregunta, pues yo para ofrecer un tratamiento con alineadores en Europa, por dar un ejemplo, no tengo que tener en cada país la homologación o la convalidación de mi título. Simplemente, en cualquier caso, si fuese el caso —valga la redundancia—, que yo necesite por algún motivo que el paciente asista a una clínica odontológica, lo que a mí me corresponde es lograr un convenio, una alianza estratégica con cualquier clínica dental de esa localidad donde esté ubicado el paciente. Primero, si es necesario, para que le hagan una valoración, le arreglen toda su parte de lo que es limpieza, cualquier caries, etcétera. Porque ciertamente un tratamiento de ortodoncia no se puede llevar a cabo hasta que la boca no esté completamente saneada, en perfecto estado para recibirla. Por otra parte, en algunos casos puntuales, nosotros para tratamientos con alineadores, como ellos funcionan empujando los dientes —a diferencia de los brackets, que funcionan halando los dientes—, para tú empujar, pues ciertamente te puedes valer de lo que es como una cuña, que nosotros lo llamamos aditamento o attachment, que se cementa sobre la superficie de un diente estratégicamente, bien sea para desrotarlo, para subirlo, para bajarlo, para llevarlo hacia adelante o hacia atrás de la forma más eficiente posible. Y, eso simplemente generar como una placa matriz, como una plantilla en donde van a ir ubicados o attachment y cualquier odontólogo está en la perfecta capacidad para desmineralizar esa superficie dental, colocar un agente láser, en la plantilla colocar resina fluida, llevar la boca, foto curar con la lámpara de foto curado de luz LED y ya el attachment queda ubicado perfectamente en forma y en posición. Entonces, ciertamente, para algunos puede llegar a ser una limitante, pero la realidad es que yo considero que con el advenimiento de la tecnología y con la globalización actual, todo eso realmente es algo que no se contempla como complejo o complicado. Entonces, perfectamente se puede llevar a cabo y de alguna forma, pues evidentemente con todo esto en desarrollo, esto me... No voy a decir a obligar, porque a mí me encanta viajar. Me parece que es la mejor universidad, pero sí me va a impulsar a ir tocando puertas en diferentes partes para que este emprendimiento tenga los resultados óptimos.

RLM: Luis, tú estás ya buscando también plataforma para expandirte hacia Ecuador. Sobre eso vamos a hablar en unos minutos. Pero, fíjate que hasta aquí tú me vienes contando una historia que va progresando naturalmente muy bien. Llegas a estudiar, te está esperando el casero sin ninguna clase problema, te fue chévere en la universidad, ya en el posgrado. Aparecieron las primeras oportunidades laborales y ahí te asocias con una persona, inicias tu consultorio, ahora viene tu emprendimiento. A medida que te voy contando esto, se ve tu sonrisa en la cara. Pero, ¿cuáles han sido los desafíos? ¿Cuáles son las cosas que han sido complicadas? ¿Diferentes? ¿Complejas? Las cosas que, a lo mejor, hubieras hecho diferente si pudiera retroceder el tiempo.

LS: Eso es una muy buena pregunta. Creo que la mejor respuesta es que, sin duda, si uno hace una retrospección, ya con toda la experiencia que un desarrolla a lo largo de los años, yo no me arrepiento, por así decirlo, francamente de nada. Me parece que todo, como tú bien dices, ha fluido de una manera favorable. Pero, ciertamente, pues uno en la vida no es solo por períodos, día a día uno se encuentra un obstáculo y como dicen aquí: cada día tiene su afán. Uno tiene que ir resolviendo el día a día, los percances y las cosas que a uno se le van presentando, los obstáculos. Y han sido muchos, la verdad, han sido muchos. No lo conversamos en su oportunidad, pero yo tuve que pasar producto de llevar al tiempo. Consulta en Colombia, consulta en Venezuela. ¿Y el posgrado? Eso me reventó la espalda. Entonces, yo terminé con cirugía de columna. Y no fue una, fueron tres. Y eso, de alguna forma, me hizo a mí centrarme y entender que tenía que coger mínimo, que tenía que bajar el ritmo, porque si no mi cuerpo no iba a tolerar eso por mucho más tiempo. Entonces, fue una forma de un freno inmediato y replantear muchas cosas. A raíz de esto, decido dejar la consulta en Venezuela y enfocarme con la consulta aquí. Estamos hablando entre el año 2013-2014. Y, a su vez, esa consulta que yo dejé en Unilago hasta el año 2014 e inicié en Chicó en el 2015. Considero que es una buena sociedad, es una muy buena persona la doctora María Eugenia Santa María Gil, es honesta, trabajadora y realmente me da una tranquilidad que yo inclusive puedo viajar y ella se encarga del consultorio y todo funciona bien. Inclusive, los pacientes así lo ven y nos lo hacen saber. Y, sinceramente, nos dicen en todo momento que hacemos un buen match, una muy buena conexión, que se sienten muy a gusto no solo con el ambiente del consultorio, sino con el trato, que creo que es primordial, pues aquel que trabaja en la atención pública o en la atención privada, como quiera verse, uno tiene que dar lo mejor de uno en todo momento y no trasladar los problemas que uno pueda tener en diferentes ámbitos al ámbito laboral. Entonces, todo eso, hemos tenido altibajos, como todas las personas, como todas las parejas, pero hemos surgido y en este momento estamos en una posición estable, favorable, más allá de lo que viene desde el año pasado ocurriendo, pues tomamos nuestras previsiones y hasta el sol de hoy podemos decir con tranquilidad que estamos con salud, que es lo más importante. Estamos con una buena calidad de vida, que fue uno de los motivos que nos hizo migrar y algo que sí está ya tocando un poco... duele decirlo, pero uno no puede tapar el sol con un dedo. Es el tema de que se está incrementando la inseguridad en Colombia, Bogotá, específicamente hablando.

RLM: Hay el proyecto con Ecuador, ¿por qué Ecuador? ¿Cómo se vislumbra ese proyecto? Has trabajado muy duro para que las cosas se estabilicen en Colombia, son muchos años ya. Y ahora está sobre la mesa Ecuador, ¿cómo así?

LS: Mi esposa y yo siempre hemos estado abiertos a la posibilidad de que si a ella se le da un trabajo en otro país, como yo siempre se lo ha dicho a ella, yo la voy a acompañar a donde ella esté. Yo no le tengo miedo a la competencia, si acaso a la incompetencia, esa es la realidad. Considero que, inclusive todavía estamos en una muy buena edad de, si es el caso, migrar. En este momento, ella tiene un proyecto en Ecuador que se está desarrollando muy bien, gracias a Dios, y eso permite que yo pueda comenzar a viajar quizás con mayor frecuencia a Quito. Ya estuve por allá desde el veintiséis de febrero hasta el ocho de marzo, lunes ocho de marzo. Me aboqué a buscar alianzas estratégicas como lo mencioné anteriormente, con clínicas odontológicas e inclusive me traje tratamientos de Wowaligners para Bogotá, desarrollarlos y poder entregarlos. Y que, de alguna forma, esos pacientes por el voz a voz —que considero que es lo que mejor resulta, por lo menos en la odontología—, un paciente satisfecho te dice que te va a traer otro paciente, un paciente que quede insatisfecho te puede llegar a restar hasta diez pacientes. Entonces, siempre me he abocado a que el tratamiento sea óptimo y que el paciente que es cien por ciento a gusto con el resultado y eso se traduce en que va a traer otro paciente. Entonces, en Quito específicamente, justamente hoy tuve una conversación con una doctora que tiene su clínica, ofreciéndole el tratamiento con la marca Wowaligners. Ella se notó muy entusiasmada, muy interesada y con otras dos clínicas ya conseguí convenio. Entonces, poco a poco va a ir desarrollándose este proyecto en Quito. Y, a su vez, en otras latitudes, esa la idea. Mi intención es buscar embajadores de esta marca de Wowaligners en diferentes países.

RLM: Yo estoy procesando, Luis, las cosas que hemos venido conversando durante todo este rato y estoy cayendo en cuenta que entonces no solamente te estás haciendo un emprendedor en Colombia. Tú estás convirtiéndote en un exportador.

LS: Sí, correcto.

RLM: Mira qué interesante. Tú llegaste como estudiante, te convertiste en profesional, de profesional te convertiste entonces en autoempleado, de autoempleado en emprendedor. Y ahora, pues el próximo paso es hacerte una exportador.

LS: Tal cual. No lo había visto bajo esa lupa o bajo ese punto de vista. Pero, tienes razón.

RLM: ¿Qué se siente eso?

LS: La realidad es que genera una gran satisfacción, te puedo decir que mi marca personal que es doctor Lu, además de ser —y así me describen aquellos que me conocen— como una persona detallista, apasionada por mi profesión, ciertamente a lo largo de mi vida me he dedicado también a otras actividades que me complementan enormemente, como son la música, el ejercicio o la cocina, pero, esto que es doctor Lu, que es mi principal emprendimiento, me ha inspirado a generar un respeto por la salud en mi campo específico de la ortodoncia, buscando la mayor eficacia para los tratamientos, pues siempre he tenido la concepción de ofrecer una odontología integral y a su vez esto me ha permitido desarrollar una crítica constructiva con respecto a los beneficios de la cotidianidad en contraste con el advenimiento del famoso marketing dental que vivimos hoy día.

RLM: Luis, ¿cómo seguir, entonces? Yo sé que tú estás cultivando una presencia fuerte en redes sociales, ¿cómo seguir la marca de doctor Lu? ¿Cómo seguir Wowaligners? ¿Cómo nos mantenemos al día con lo que estás haciendo?

LS: Lo primero que quisiera aclarar es que el doctor Lu y Wowaligners busca entender, en todo momento, una presencia a nivel global. Esto se traduce en que no va a existir fronteras. Toda la vida me ha fascinado conocer diferentes culturas y hasta ahora lo he podido llevar a cabo. El cómo nos pueden seguir, nos pueden seguir en nuestras redes que son @wowaligners en Instagram y @doctorluoficial en Instagram. Y próximamente, por favor, estén muy pendientes, vamos a tener plataformas digitales como Facebook, como TikTok, como un canal de YouTube y página web.

RLM: Perfecto. Todos esos links los vamos a incluir en la descripción de este episodio, también. Finalmente, Luis, ya casi para terminar. Con todos estos años que ya tú tienes en Colombia, todas las cosas que has pasado, ¿cuál sería la habilidad más importante que se debe tener para llegar a vivir a Colombia y salir adelante?

LS: Yo creo en una palabra que lleva a la otra y es persistencia y perseverancia. Eso es la clave del éxito, en mi humilde opinión. Realmente es necesario tener salud, ciertamente la salud va a generar un bienestar y esto se va a traducir en una comodidad con nosotros mismos. La realidad es que trata de levantarse todos los días con la frente en alto, dando lo mejor de nosotros mismos. Y en cualquier caso, como siempre lo he dicho, uno tiene que vivir cada día como si fuese el último y que uno cuando se acueste, pueda analizar todo lo vivido en ese período de tiempo, en esas dieciséis horas. Darle gracias a Dios por todo aquello que nos puso por delante y la gratitud en todos los aspectos de la vida va a favorecer a no solo pensamientos positivos, sino a resultados positivos.

RLM: Luis Sanabria en Bogotá, agradecerte por haber participado en Los trabajos y los días. Ha sido un privilegio tenerte con nosotros. Quedamos pendientes entonces de lo que sucede con doctor Lu y Wowaligners. Y, a nuestra audiencia, agradecerles por habernos acompañado el día de hoy. Nuestro sitio web lostrabajosylosdias.com. Nuestras redes sociales @trabajosdias. Desde Toronto les deseamos paz y salud.

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